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    • Música, teatralidad, gestualidad y expresividad. Reflexión Flipboard

      Artículo: Luthería: La cejuela y la afinación-gary_moore.jpg

      Artículos de opinión y ensayos

      Por Manuel Baez.
      Publicado originalmente el 23/03/2016

      Lo confieso. Odio a los guitarristas que ponen cara de orgasmo cuando tocan. Me parece teatral, innecesario y preestudiado. Igual que poner cara de malo o tío duro. Es algo que no va conmigo. Aunque yo he puesto cara de malo o tío duro, por supuesto. Eso no implica que me guste. Pero lo he hecho y se ha convertido en parte de mi interpretación (visual o escénica), quizás por imitación o porque me daba cuenta de que a mi yo musical le faltaba algo al verme grabado.
      ¿A qué viene ésta reflexión? ¿Qué importan mis gustos personales o no? Lo que importa, es el conjunto. Y algo que no te gusta, que te parece exagerado, bien puede ser la seña de identidad visual de un músico, parte del show que despliega (sin hablar de show en un sentido en absoluto peyorativo). Desde que el primer músico tocó separando las piernas para dar más impresión de dureza, de estar ocupando todo el escenario, desde que alguien hizo el primer "baile del pato" o desde qué vimos a un guitarrista poner "morritos", estamos expuestos a un mundo que trasciende lo musical y que nos influye, aún cuando no nos percatemos.

      El mundo del rock, el blues o el metal, no es como la música clásica o ciertos estilos de música orientales, en el que el intérprete acapara los órganos sensoriales auditivos, y de ahí pasa a la emoción pura. Es un mundo en el que se practica más el arte de los ninjas, en el que hay una escena, un teatro en el cual se desarrolla la musicalidad y pasa a ser algo diferente. En esto entran diversos componentes. El rostro, la expresión facial, la postura y la gesticulación corporal. La mirada, dirigirte hacia una persona en un momento determinado, asentir cuando tocas una nota para que otros asientan a la vez. Algunos gestos son más conscientes y otros menos, pero siempre tendemos a desarrollar una máscara. No es innato, pues se da principalmente en intérpretes de un instrumento en particular. No es lo mismo cerrar los ojos (un gesto que puede ser universal, por concentración en un momento dado, no ya tocando, sino por autoescucha) que cerrar los ojos, abrir la boca y cabecear. Máxime, cuando repasando la trayectoria de un músico, vemos que sus primeras épocas su gestualidad era diferente. Entonces... ¿ha cambiado la persona? ¿O simplemente convierte en hábito algo que parte de ver a otros músicos haciendo lo mismo?

      Algo puede no gustarte, pero tienes que pensar que es parte del negocio. Cuando es preestudiado y funciona, se convierte en necesario. Cuando no es preestudiado, sino que surge de la imitación, y funciona, se convierte en necesario. Cuando nos grabamos, cuando hacemos un directo, la teatralización es una necesidad, pues nos convertimos en artistas escénicos, no sólo musicales. ¿De dónde viene esa teatralidad? ¿Por qué un guitarrista eléctrico hace esos gestos (algunos dicen que ¿¿naturales??) y un pianista o un violinista no gesticulan tanto? ¿Qué porcentaje hay de show, de teatro entendido como aquello que acompaña a la música y la convierte en un todo, y qué porcentaje hay de realidad? ¿Hasta qué punto un músico es consciente de que está haciendo eso? ¿Se puede aprender?
      Por supuesto. No es lo mismo que un guitarrista sólo piense en la música, a que piense en la escena.
      Ahí entra la previsualización, que nos ayuda a crear una serie de artificios que pueden hacer que la música sea más que música. Que sea un todo sensorial, que sea una obra de teatro, una película. El componente mímico.

      Para esto siempre han existido "trucos".

      • Tocar frente a un espejo, como hacían muchas estrellas de rock, ayuda, porque no sólo ves tus movimientos, lo que te ayuda a corregir errores, sino que eres consciente de tu expresión, de cuándo puede acompañar mejor o peor a tu música, Incluso puede hacerte más consciente de tu yo musical y ayudar a que crezcas expresivamente.
      • Previsualización, algo que solemos hacer todos y todas. Imaginar una situación antes de que ésta se de, como visualizarte tocando en un concierto e imaginarte a ti mismo. No hace falta que lo hagas de forma premeditada, es algo que suele ocurrir, pero se puede forzar. Imagínate a ti mismo tocando un gran solo, haciendo un lick que ya te sabes, o tocando un riff. Visualízate en situaciones diferentes, grandes conciertos, pequeños conciertos, con más o menos gente. Visualiza cómo querrías ser, qué te gustaría ver. También hay estrategias diferentes.
      • Postvisualización. Tras un concierto, ver el video e imaginar que harías algo diferente. Igual que ocurre con la parte musical. Un vibrato diferente aquí, una nota resuelta de otra forma allá. Es lo mismo. Un gesto diferente aquí, una posición corporal distinta allá. Se puede aprender mucho de uno mismo, acercar el yo actual al yo potencial, el ideal. Si pensamos en la música como algo más que sonido, si pensamos en ese componente de escena, visual, de imagen impactante, una postvisualización puede ser de mucha ayuda.
      • La imitación, ver muchísimos conciertos (en directo, en dvd) funciona y tiene una ventaja, y es que se procesan ciertas cosas casi sin ser conscientes del aprendizaje. Un niño aprende gestos por imitación, aunque algunos son universales (como la sonrisa) o, al menos, las teorías actuales creen que son universales e innatos. Pocos gestos lo son. La sonrisa, reacciones de miedo, un orgasmo...


      Los guitarristas hemos visto cómo nuestro instrumento se desarrollaba bajo el influjo de una música que era más que música, que era teatro, gestos, movimientos. La música negra, rica en matices escénicos. Sin duda, la gestualidad de un guitarrista eléctrico se parece más en ocasiones a la de un cantante de música espiritual negra, que a la de un guitarrista que toca una pieza de Rodrigo o de Falla. Esto se debe a que tenemos un legado.
      ¿Es ese el motivo por el que los guitarristas tenemos una gestualidad diferente a otros músicos? Probablemente. Entre imitar la gestualidad de John Mayer, o la fuerza de Steve Ray Vaughan, y el gesto menos expresivo visualmente de mi profesor de guitarra clásica, me quedaría con éstos últimos en el ámbito en el que me desenvuelvo, que necesita ese componente escénico, teatral. De hecho, lo más probable es que ni siquiera fuera consciente de que he llegado a imitar un gesto. Como no soy consciente al imitar los gestos aprendidos de mi padre o de mi madre.

      La guitarra, en su componente escénico y de imagen, necesita de la teatralidad, y la gestualidad es parte de la misma. Facial o corporalmente, podemos tener una seña de identidad y es bueno aprender a reconocerla como propia y utilizarla. Piensa en otros guitarristas que lo hacen. Aún la gestualidad que no te gusta, o que te parece exagerada. Aún la que te parece preestudiada o la que ves en gente a la que sigues hace años, y que antes no realizaba esos gestos. Es parte de transmitir.

      Puede no gustarte un vibrato. Puede no gustarte un bending. Pero, si son técnicamente correctos y transmiten algo, son necesarios para la persona que lo ha realizado.

      La teatralidad es transmitir visualmente, no sólo acústicamente. A mí no me gusta ver a un guitarrista poner cara de orgasmo, pero es mi problema. Si para el guitarrista aporta un componente diferente, si refuerza lo que en ese momento siente o, simplemente, transmite mejor una sensación o la exagera, es un gesto necesario. Tampoco me gusta ver a alguien que abre las piernas exageradamente, o a quien pone "morritos" (yo mismo lo hago). De hecho, no me gustan muchos de mis gestos (algunos más naturales, otros que he desarrollado por imitación), pero refuerzan una sensación escénica. Otros instrumentistas, de estilos en los que importa menos el componente escénico (o al que no le han otorgado ese valor) no lo hacen, lo que elimina el componente "natural". Ahora bien, reconozco que prefiero ver un directo de Gary Moore que uno de Eric Johnson (mientras que me gusta más escuchar al segundo) por la falta de gestualidad del segundo.

      Artificios, teatro, movimiento, gestos y notas. Al final, hemos de comprender que no es lo mismo escuchar un disco que ver a una banda o un guitarrista interpretando una canción. ¿Cantará igual Steven Tyler en su casa que con Aerosmith en un directo? A buen seguro que no. Todos hemos visto escenas de ensayos o making off de discos en el que el cantante o el guitarrista de turno hacen su parte sin gesticular tanto. ¿Por qué? Porque la situación no requiere teatralidad. A veces, esa teatralidad se convierte en nuestra propia expresión, llega a ser parte de nosotros. Otras veces no. Algunas personas aprenden por imitación y otras porque previsualizan. Otros imitan a sabiendas, pero la realidad es que no podemos negar que lo que hacemos va más allá de la música.
      Hay todo un mundo en un gesto, en una expresión facial. Así que, aunque odies a los guitarristas que ponen cara de estar teniendo un orgasmo, no te cierres a ser más expresivo y recuerda que, en el escenario, no eres un músico. Eres el director de teatro de tu obra.

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