Tu usuario o correo electrónico:
¿Ya tienes una cuenta?
¿Olvidaste tu contraseña?
  • Inicia Sesión o Regístrate

    • Sobre eventos masivos, microeventos, industria musical, precios de entradas, estafas y futuro Flipboard

      tema dedicado a mi padre.-eventos.jpg

      Artículos de opinión y ensayos

      Por Pedro Martínez Alhambra.

      En torno al 90% de las pequeñas bandas de barrio, de esas que empiezan de 0 y no son músicos formados que pretenden hacer covers de otras bandas y vivir de ello, nacen, crecen, se reproducen y mueren en el ostracismo de su local de ensayo. Con un ligero regusto a rebeldía y marginalidad -al menos en el pasado, porque a día de hoy hay grupos de todo tipo y algunos de rebeldes tienen poco o nada-, lo normal es la disolución incluso antes de tener bolo alguno. Muerte uterina, que se llama, y expulsión cual aborto natural -o artificial, debido a la falta de recursos- incluso de frutos que no eran malos o que tenían visos de no serlo.

      El 10% restante no obstante logra, tras la proeza de sentirse preparados para tocar -porque la mayoría suele albergar dudas durante bastante tiempo, algunos incluso demasiado- con esfuerzo algún bolo, tocar en algún local o tugurio, la mayoría de las veces de forma gratuita. En estos tiempo post-postmodernos se ha llegado a dar incluso la sorprendente -e injusta- circunstancia de tocar pagando... la muerte de la "industria musical de barrio", si es que a eso puede llamársele industria en un país que hace ya unas décadas perdió la tradición de interesarse por nuevas bandas, de ir a garitos a escuchar cosas nuevas, o interesarse por las novedades del panorama de su localidad o ciudad. Las nuevas generaciones, absortos por la telebasura, consumen únicamente lo que les dictaminan desde los mass media, y su interés por cosas fuera de ese ámbito ni existen ni son cool, y mucho menos sin existir tutela paterna en el ámbito musical. Se crean personas a merced de los medios, cuyos gustos son teledirigidos y radiodirigidos (y nunca mejor dicho...) con un elevadísimo grado de efectividad.

      La mayoría de las veces las nuevas bandas, aquellas que normalmente tienen una calidad media, que incluso han sacado con gran esfuerzo un álbum, la mayoría de las veces autofinanciado -porque mientras que en el resto del mundo funciona el crowdfunding en España se ha limitado, tienendo que tributar superada una cantidad... otra de las geniales ideas del gobierno para lastrar la creación y el crecimiento-, ofrecen conciertos de buena calidad a precios muy asequibles, tanto que muchas veces son totalmente gratuitos. Desde covers a rock, jazz, fusión, indie, metal, funk, pop de calidad... música de toda índole puede escucharse y a veces incluso puedes tener la sorpresa de encontrarte con una banda que te haga recuperar la afición por la música y te reconcilie con los locales donde se celebran estos eventos y los grupos que allí tocan. Lo sorprendente es que este microcosmos desconocido está tan lejos como dos manzanas, en tu mismo barrio e incluso en el ruidoso local que hay bajo tu casa.


      Mientras esta vorágine creativo-destructiva acontece y las bandas sobreviven o agonizan, la verdadera y podrida industria de la música actual, con el suficiente poder como para tener una gran cuota de aparición en unos medios de comunicación vendidos al dinero y que no fomentan la calidad sino la mediocridad, no sólo son capaces de influenciar los gustos de tus hijos y de dictaminarles que seguir o qué les tiene que gustar sino además de hacer, por medio de la presión ejercida por el interés creado en tu propio hijo, que le compres a éste un álbum de un grupo o cantante que no dice absolutamente nada, que no tiene calidad alguna o que incluso puede ser negativo para su desarrollo psico-emocional, como por ejemplo el reggetón y música similar, masificada y basura.

      Y no sólo son las víctimas los usuarios; incluso los propios músicos, algunos autoformados en esas bandas que no llegaron a nada, acaban siendo músicos profesionales de esa industria que les lleva al ostracismo y a crear contenidos, incluso sin reconocimiento alguno -la mayoría de las ocasiones- para esas estrellas aupadas por la industria antes descrita.

      Esos mismos chavales cuya cultura musical se ha dejado en manos de desconocidos que tratan de introducirles a toda costa en el cerebro la compra de un álbum -que incluso llegan a manipular la propia música incluyendo en ella ondas alpha, armónicos y ondas theta, entre otros tipos de ondas que está demostrado que son capaces de interactuar con el cerebro y el oído, cosa que hace que una canción se pegue o guste aunque sea mala (haremos un artículo sobre este tema más adelante)- una vez crecidos tienden a interesarse por música de más calidad pero otra vez únicamente por la impuesta por los medios masivos. Se acude en masa a grandes eventos y conciertos y se olvida el pequeño local o la promoción de nuevas bandas.

      En paralelo, se ha dado un fenómeno sin precedentes: las estafas de venta de entradas de macroeventos está a la orden del día. Se suponía que con internet conseguir entradas para este tipo de espectáculos evitaría largas e interminables colas en los centros de venta de entradas, pero nada más lejos de la realidad: en cuanto salen las entradas de un macro evento se colapsan las redes y te ponen igualmente en espera. El caso más claro de supuesta estafa aconteció con Ticketmaster, que directamente anunciaba que no quedaban entradas para ponerlas a la venta en un portal alternativo a precios mucho más caros, perteneciente dicho portal al mismo grupo empresarial. Concretamente, este caso se dio en el último concierto de Bruno Mars, y fue denunciado ante Facua. Además, parece que los medios desvían entradas a cauces de reventa de forma sistemática, inflando con ello el precio de unas entradas de unos grupos que en algunos casos están francamente sobrevalorados debido al bombo mediático.

      El panorama, si es negro en todos los demás ámbitos de la vida en general, lógicamente también lo es para el musical, y más en terrenos donde ya era complicado con anterioridad a la crisis. Es negro, muy negro. Estamos en una época sin precedentes en el mundo de la música. Los grandes músicos y grupos de la década de los 60-70 e incluso 80 y 90 están empezando a morir como moscas. Este año 2016 ha sido una auténtica debacle a nivel de muertes, podéis echar un ojo a nuestro obiturario: Prince, Leonard Cohen, Nick Menza, Keith Emerson, George Martin, Jimmy Bain, David Bowie, Lemmy Kilmister... y muchos más, las grandes figuras mueren sin recambios aparentes y además, si continúa este camino y no lo evitamos nosotros mismos, nunca los tendrán.


      Pero no todo son sombras, también existe la luz entre el negro panorama del mundo actual. Las redes sociales, la autopromoción y los nuevos medios colaborativos, entre los cuales pretendemos que GuitarBEND sea un estandarte -dado que se creó expresamente para ello-, abren nuevas puertas en este negro panorama, alcanzando una difusión paralela y más global, de una forma económica e incluso gratuita en el caso de ser colaborativa o recíproca.

      Sin embargo, el poder del "lado oscuro" también crece en las redes sociales y medios de internet: la industria tradicional trata de adaptarse también a los nuevos tiempos y logra seguir dictando y marcando las tendencias, alcanzando portales y redes sociales masivas, dado que es la que puede anunciarse más en ellas al tener más recursos económicos.

      Puede haber luz en el final del tunel, pero está sólo en nosotros mismos como consumidores responsables el cambiarlo.

      Comentarios de Facebook



    • Quizás te pueda interesar...


    Sobre GuitarBend
    Magazine Musical, Academia de Guitarra, Red de Músicos, Blogs, fotografía de concierto y foro de Guitarra por y para los guitarristas profesionales y amateurs.

    GuitarBend.com es un Magazine y red de guitarristas y músicos integral dedicada a nuestra mayor pasión: la música.
    Nuestros colaboradores:

    Colaboradores de GuitarBEND.com: Barbarella Vinyls Podcasts

    GuitarBEND.com © since 2014.
    GuitarBEND.com 2016 ©