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    Howl (Aullido) de Allen Ginsberg

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    Allen Ginsberg es un poeta americano de la "beat generation", o generación "beat", generación americana y única en el mundo en cuanto a libertad, anteriores a los hippies o "hipsters" (término estúpidamente de moda últimamente cuando es un término de los 60 en estados unidos).

    La generación beat tuvo unos cuantos intelectuales de gran renombre, se trata de una generación tan importante como, por ejemplo, fuera en España la generación del 27 o la del 98, sólo que en estados unidos.

    Jack Kerouck, William Burroughs, Neal Cassydy, Allen Ginsberg... Y muchos otros, la primera generación realmente libre fue esa. Libros como "On the road" (en el camino), de Jack Kerouak, una obra maestra de la literatura universal y un alegato a la libertad; o libros como "El almuerzo al desnudo", de William Borroughs, iniciadores de la llamada "realidad sucia", escritores que narraron sin pelos en la lengua la libertad inicial y la posterior debacle de drogas y enfermedades de los hippies o hipsters y otros subgéneros culturales como puede ser el pop art de Warhol y compañía. En esa época no había información sobre nada y experimentaban con todo, buscando realizarse o encontrar un misticismo y dar un sentido a sus vidas. Y ellos dejaron constancia de todo, de lo bueno y de lo malo, y lo criticaron o lo alabaron, y sobre todo lo sufrieron.

    Fruto de una visión casi holística de su entorno vital, el poeta Allen Ginsberg escribió este gran poema: HOWL o Aullido en castellano. Poema que es un alegato a la libertad y a la vez una queja enorme, un lamento, un aullido en la noche más siniestra, esa en la que ves como mueren tus amigos y como una generación intelectualmente excepcional se pierde sin remedio o muere.


    Howl (Aullido)
    Por Allen Ginsberg
    (para Carl Solomon)

    I
    He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
    locura, famélicos, histéricos, desnudos,
    arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de
    un colérico picotazo,
    pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
    celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la
    noche,
    que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con
    vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural
    oscuridad de los pisos de agua fría flotando sobre las
    crestas de la ciudad en contemplación del jazz,
    que desnudaron sus cerebros ante el Cielo bajo el El* y vieron
    tambalearse iluminados ángeles mahometanos sobre los
    tejados de las casas de alquiler,
    que atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos,
    alucinando Arkansas y tragedias de luz-Blake entre los
    escolásticos de la guerra,
    que fueron expulsados de las academias por dementes & por publicar
    odas obscenas sobre las ventanas de la calavera.
    que se acurrucaban amedrentados en ropa interior en habitaciones sin
    afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando el
    sonido del Terror a través de la pared,
    que fueron aferrados por sus barbas púbicas al regresar por Laredo
    a Nueva York con un cinturón de marihuana,
    que devoraron fuego en hoteluchos o bebieron trementina en Paradise
    Alley, muerte, o hacían sufrir a sus torsos los tormentos
    del purgatorio noche tras noche por medio de sueños,
    drogas, pesadillas de la consciencia, alcohol y verga y
    juergas continuas,
    incomparables callejones sin salida de trémula nube y relámpago en
    la mente abalanzándose hacia los polos de Canadá &
    Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del
    intertiempo,
    solideces de salones en Peyote, albas de cementerio de árbol verde en
    el patio de detrás, borrachera de vino sobre los tejados,
    barrios de escaparates de locuras automovilísticas en
    marihuana parpadeo de neón luz de tráfico, vibraciones de
    sol y luna y árbol en los rugientes atardeceres de invierno
    en Brooklyn, desvarios de lata de basura y bondadosa
    soberana luz de la mente,
    que se encadenaron a los ferrocarriles subterráneos para el interminable
    trayecto entre Battery y el sagrado Bronx colgados
    en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños les
    hacía caer temblorosos, con la boca como un erial y
    bataneados, yermos mentalmente, despojados de toda
    brillantez bajo la lúgubre luz de zoológico,
    que se sumergían la noche entera en la submarina luz de Bickford’s,
    salían flotando y desgranaban la tarde de cerveza rancia
    en el desolado Fugazzi’s, escuchando el estallido del
    apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
    que hablaban sin interrupción durante setenta horas del parque al
    apartamento al bar a Bellevue al museo al Puente de
    Brooklyn,
    un perdido batallón de conversadores platónicos saltando las barandillas
    terminales de las escaleras contra incendios, desde
    las ventanas, desde el Empire State, desde la Luna,
    desbarrando gritando vomitando susurrando hechos y recuerdos y
    anécdotas y excitaciones oculares y conmociones de
    hospitales y cárceles y guerras,
    intelectos enteros vomitados en deposición integral durante siete días
    con sus noches con ojos brillantes, carnaza para la
    sinagoga arrojada sobre el pavimento,
    que se desvanecieron en la nada de la Nueva Jersey Zen dejando un
    rastro de ambiguas postales dibujadas del Ayuntamiento
    de Atlantic City,
    sufriendo sudores orientales y crujidos de hueso tangerinos y migrañas
    de la China bajo el síndrome de abstinencia en la
    escuálida habitación amueblada de Newark,
    que vagaban sin tino a media noche en el cercado de los ferrocarriles
    preguntándose dónde ir, y partían, sin dejar atrás corazones
    destrozados,
    que encendían cigarrillos en furgones furgones furgones que traqueteaban
    a través de la nieve hacia solitarias granjas en la
    abuela noche,
    que estudiaban a Plotino Poe S. Juan de la Cruz telepatía y la kabala
    bop porque el cosmos vibraba instintivamente a sus pies
    en Kansas,
    que se lo hacían de solitarios por las calles de Idaho en busca de
    ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios
    visionarios,
    que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió
    en sobrenatural éxtasis,
    que entraban a saco en limusinas con el Chino de Oklahoma
    impulsados por la lluvia de invierno de farola de medianoche
    de pueblo,
    que vagaban perezosos hambrientos y solos a través de Houston en
    busca de jazz o de sexo o de sopa, y siguieron al
    deslumbrante Español para conversar acerca de América y
    la Eternidad, desesperanzadora tarea, y así embarcaron
    rumbo a Africa,
    que desaparecieron en los volcanes de Méjico dejando tras de
    ellos tan sólo la sombra de sus vaqueros y la lava y la
    ceniza de la poesía esparcida en la chimenea que es
    Chicago,
    que reaparecieron en la Costa Oeste investigando al F.B.I. con
    barba y en pantalones cortos con grandes ojos pacifistas
    eróticos con su piel morena distribuyendo incomprensibles
    panfletos,
    que se quemaban los brazos con cigarrillos en protesta por la
    narcótica neblina de tabaco del capitalismo,
    que distribuían panfletos Supercomunistas en la Plaza de la Unión
    sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los
    Alamos les perseguían con sus aullidos, y aullaban por
    la calle Wall, y el ferry de Staten Island aullaba tambien,
    que se derrumbaban sollozando en blancos gimnasios desnudos y
    trémulos ante la maquinaria de otros esqueletos,
    que mordían a los detectives en el cuello y chillaban con deleite
    en coches de la policía por no haber cometido más crimen
    que su espontánea y salvaje pederastia e intoxicación,
    que aullaban de hinojos en el metro y se veían arrastrados de los
    tejados enarbolando genitales y manuscritos,
    que permitían que los virtuosos motoristas les dieran por culo, y
    gritaban de gozo,
    que mamaban y fueron mamados por esos serafines humanos,
    los marineros, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
    que follaban por la mañana por las tardes en las rosaledas y el césped
    de los parques públicos y los cementerios dispersando
    su semen libremente a quien quisiera viniera quien viniera,
    que hipaban interminablemente intentando forzar una risita pero
    acabaron sollozando tras una partición de unos Baños
    Turcos cuando el rubio desnudo ángel apareció para
    atravesarles con una espada,
    que perdieron sus efebos a manos de las tres viejas arpías del
    destino la arpía tuerta del dólar heterosexual, la arpía
    tuerta que guiña el ojo desde el interior del útero
    y la arpía tuerta que se limita a sentarse sobre su culo
    y cortar las áureas hebras intelectuales del telar del
    artesano,
    que copulaban extáticos e insaciados con una botella de cerveza un
    amante un paquete de cigarrillos una vela y caían de la
    cama y continuaban por el suelo pasillo adelante y
    terminaban desmayándose contra la pared con una visión
    del coño supremo y la eyaculación eludiendo el último
    hálito de la consciencia
    que endulzaron los coños de un millón de muchachas que se.
    estremecían en el crepúsculo, y al alba se encontraban con
    los ojos enrojecidos, pero dispuestos a endulzarle el coño
    a la aurora, exhibiendo relámpagos de culo bajo los
    graneros y desnudos en el lago,
    que salían de putas por Colorado en miríadas de coches robados para
    una noche, N.C., héroe secreto de estos poemas, follador
    y Adonis de Denver — regocijémonos en el recuerdo de
    sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos &
    en patios traseros de restaurantes, en rechinantes filas de
    cines, en las cimas de las montañas en cuevas o con enjutas
    camareras en familiares alzamientos de solitarias enaguas
    a un lado de la carretera & especialmente de sus secretos
    solipsismos en los servicios de las gasolineras, & también
    en las callejuelas de la ciudad natal,
    que se desvanecían en vastas y sórdidas películas, eran desplazados en
    sueños, despertaban en un súbito Manhattan, y salían a
    duras penas de los sótanos con resaca de despiadado Tokay
    y horrores de sueños de hierro de la Tercera Avenida &
    iban tambaleándose hacia las oficinas de desempleo,
    que caminaban toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre
    los muelles convertidos en bancos de nieve esperando que
    una puerta en el East River se abriera a una habitación
    llena de vaporoso calor y opio,
    que crearon grandes dramas suicidas sobre los farallones de apartamentos
    del Hudson bajo el foco azul de tiempo de guerra
    de la luna & serán ceñidas sus cabezas con laurel en el
    olvido,
    que comieron el estofado de cordero de la imaginación o digirieron
    el cangrejo en el cenagoso lecho de los ríos del Bowery,
    que lloraban ante el encanto de las calles con sus carritos llenos de
    cebollas y mala música,
    que se sentaban sobre cajas inspirando la oscuridad bajo el puente, y
    se levantaban para construir clavicordios en sus
    áticos,
    que tosían en el sexto piso de Harlem coronados de llamas bajo el
    cielo tubercular rodeados de cajas de naranjas llenas de
    teología,
    que garrapateaban todas las noches balanceándose y rodando sobre
    elevados encantamientos que en la amarilla mañana eran
    estrofas de desatinos,
    que cocinaban animales podridos pulmón corazón patas rabo borsht
    & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
    que se arrojaban de cabeza bajo camiones de carne en busca de un
    huevo,
    que tiraron sus relojes desde el tejado para emitir su voto por una
    Eternidad fuera del Tiempo, & cayeron despertadores
    sobre sus cabezas día tras día durante toda una década,
    que se cortaron sin éxito las muñecas tres veces consecutivas
    abandonaron y se vieron obligados a abrir tiendas de
    antigüedades donde pensaron que se estaban volviendo
    viejos y se echaron a llorar,
    que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en
    Madison Avenue entre salvas de plúmbeos versos & el
    enlatado estruendo de los férreos regimientos de la moda
    & los chillidos de los maricas de la publicidad & el gas
    mostaza de siniestros editores inteligentes, o fueron atropellados
    por los ebrios taxis de la Realidad Absoluta,
    que saltaron desde el Puente de Brooklyn esto sucedió de hecho y se
    alejaron caminando desconocidos y olvidados penetrando
    en el aturdimiento fantasmal de las callejuelas de sopa &
    coches de bomberos del Barrio Chino, ni siquiera una
    cerveza gratis,
    que cantaban desesperados desde sus ventanas, se caían por la
    ventanilla del metro, se arrojaban al mugriento Passaic,
    se abalanzaban sobre los negros, lloraban por toda la
    calle, bailaban sobre vasos de vino rotos con los pies
    descalzos estrellaban discos de nostálgico jazz europeo
    alemán de los años 30 acababan el whisky y vomitaban
    gimiendo en el ensangrentado vater, con gemidos y el
    estruendo de colosales silbatos de vapor en los oídos,
    que se lanzaban a tumba abierta por las autopistas del pasado
    viajando a los puestos de observación, Gólgota de soledad
    carcelaria de coches preparados de cada uno de ellos o
    encarnación de jazz de Birmingham,
    que conducían campo a través durante setenta y dos horas para
    averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido
    una visión para conocer la Eternidad,
    que viajaban a Denver, que morían en Denver, que regresaron a
    Denver & esperaron en vano, que velaron a Denver &
    cavilaron & se asolaron en Denver y finalmente lo
    abandonaron para averiguar el Tiempo, & ahora Denver
    siente añoranza por sus héroes,
    que se postraban de hinojos en desesperanzadas catedrales rezando
    por su mutua salvación y por la luz y los pechos, hasta
    que el alma iluminó su cabello durante un segundo,
    que se estrellaron a través de sus mentes en la cárcel esperando a
    imposibles criminales de áureas cabezas y el encanto de la
    realidad en sus corazones que cantaran dulces blues a
    Alcatraz,
    que se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount
    al tierno Buda, o a Tánger en busca de muchachos o a la
    Southern Pacific a por la negra locomotora o a Harvard
    en busca de Narciso a Woodlawn a la guirnalda de
    margaritas o la tumba,
    que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo
    & se quedaron colgados con su locura & y sus manos &
    un jurado indeciso,
    que arrojaban ensalada de patatas a los conferenciantes de la CCNY
    sobre el Dadaísmo y subsiguientemente se presentaban
    sobre los escalones de granito del manicomio con las
    cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso sobre el
    suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
    y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina el metrasol la
    electricidad la hidroterapia la psicoterapia, la terapia
    ocupacional pingpong amnesia,
    que en desolada protesta se limitaron a volcar una única simbólica
    mesa de pingpong, descansando brevemente en la catatonia,
    regresando años más tarde calvos de verdad a excepción de una peluca
    de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible condenación del
    demente de los pabellones de las ciudades de locos del Este,
    los fétidos salones de Pilgrim State, Rockland y Greystone, disputando
    con los ecos del alma, balanceándose y rodando en los
    bancos de soledad de medianoche reinos-dolmen del amor,
    el sueño de la vida una pesadilla, los cuerpos convertidos
    en piedra pesada como la luna,
    (****** al fin la madre) y arrojado el último libro fantástico por la
    ventana del piso de alquiler y cerrada la última puerta a
    las 4 a.m. y estrellado el último teléfono contra la pared
    a modo de respuesta y despojada la última habitación
    amueblada hasta de la última partícula de mobiliario
    mental, un papel amarillo se erguía retorcido sobre un
    colgador de alambre en el armario, e incluso eso imaginario,
    tan sólo una esperanzada pizca de alucinación
    ah, Carl, no estaré a salvo mientras no estés a salvo, y ahora estás
    realmente sumergido en la absoluta sopa animal del
    tiempo —
    y quién por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado
    por una súbita inspiración acerca de la alquimia de la
    utilización de la elipse el catálogo, la medida & el plano
    vibratorio,
    quién soñó y realizó vacíos encarnados en el Tiempo & el Espacio a
    través de imágenes yuxtapuestas, y atrapó al arcángel del
    alma entre 2 imágenes visuales y unió los verbos elementales
    y puso al nombre y pincelada de la consciencia a
    brincar juntos con sensación de Pater Omnipotens Aeterna
    Deus
    para recrear la sintaxis y la métrica de la pobre prosa humana y
    quedar ante ti mudo e inteligente y tembloroso de
    vergüenza, rechazado y no obstante confesando el alma
    para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda
    e inconmensurable cabeza,
    el loco vagabundo y el ángel laten en el Tiempo, desconocidos y no
    obstante registrando aquí lo que podría quedar por decir
    en el tiempo después de la muerte,
    y se alzó reencarnado en las fantasmales vestiduras del jazz en la áurea
    sombra de las trompas de la banda y sopló el sufrimiento
    por amor del desnudo cerebro de América convirtiéndolo
    en un grito de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani
    que hizo estremecerse a las ciudades hasta la última radio
    con el corazón absoluto del poema de la vida sanguinariamente
    desgarrado de su propio cuerpo, comestible durante mil
    años.

    II
    ¿Qué esfinge de cemento y aluminio reventó sus cráneos y devoró sus
    cerebros y su imaginación?
    ¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Fealdad! ¡Latas de basura e inalcanzables
    dólares! ¡Niños chillando bajo las escaleras!
    ¡Muchachos sollozando en los ejércitos! ¡Ancianos llorando
    quedamente en los parques!
    ¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor!
    ¡Moloch mental! ¡Moloch el inmisericorde juez de los
    hombres!
    ¡Moloch prisión incomprensible! ¡Moloch cárcel desalmada de tibias
    cruzadas y Congreso de aflicciones! ¡Moloch cuyos edificios
    son veredictos! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra!
    ¡Moloch los anonadados gobiernos!
    ¡Moloch cuya mente es pura maquinaria! ¡Moloch cuya sangre es el
    fluir del dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos!
    ¡Moloch cuyo pecho es una dinamo caníbal! ¡Moloch cuyo
    oído es una humeante tumba!
    ¡Moloch cuyos ojos son un millar de ventanas cegadas! ¡Moloch cuyos
    rascacielos se yerguen en las largas avenidas como inacabables
    Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en
    la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las
    ciudades!
    ¡Moloch cuyo amor es petróleo y piedra sin medida! ¡Moloch cuya
    alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el
    espectro del genio! ¡Moloch cuyo sino es una nube de
    asexuado hidrógeno! ¡Moloch cuyo nombre es la Mente!
    ¡Moloch en cuyo seno me aposento en soledad! ¡Moloch en cuyo seno
    sueño ángeles! ¡Demente en el seno de Moloch! ¡Chupapollas
    en Moloch! ¡Desamado y sin hombre en el seno de
    Moloch!
    ¡Moloch que penetró en mi alma tempranamente! ¡Moloch en cuyo
    seno soy una consciencia sin cuerpo! ¡Moloch que me
    aterrorizó sacándome de mi éxtasis natural! ¡Moloch a
    quien abandono! ¡Despertad en el seno de Moloch! ¡La
    Luz cae del cielo en torrentes!
    ¡Moloch! ¡Moloch! ¡Robóticos apartamentos! ¡suburbios invisibles!
    ¡tesorerías esqueléticas! ¡capitales ciegos! ¡demoníacas industrias!
    ¡naciones espectrales! ¡manicomios invencibles!
    ¡penes de granito! ¡bombas monstruosas!
    ¡Se quebraron las espaldas elevando a Moloch hasta los Cielos!
    ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡elevando la ciudad
    al Cielo que existe y está por doquiera en torno nuestro!
    ¡Visiones! ¡presagios! ¡alucinaciones! ¡milagros! ¡éxtasis! ¡arrastrados
    todos por el río americano!
    ¡Sueños! ¡adoraciones! ¡iluminaciones! ¡religiones! ¡todo el cargamento
    de sensiblera bazofia!
    ¡Adelantaos! ¡sobre el río! ¡flipes y crucifixiones! ¡todo arrastrado por
    la corriente! ¡Globos! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez
    años de gritos y suicidios de animales! ¡Mentes! ¡Nuevos
    amores! ¡Loca generación! ¡abajo sobre las rocas del
    Tiempo!
    ¡Auténtica risa sagrada en el río! ¡Lo vieron todo! ¡los ojos
    enloquecidos! ¡los sagrados alaridos! ¡Se despidieron!
    ¡Saltaron desde el tejado! ¡hacia la soledad! ¡agitando el
    brazo! ¡con flores en las manos! ¡Al río! ¡a la calle!

    III
    Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
    donde tú estás más loco que yo
    Estoy contigo en Rockland
    donde debes sentirte muy extraño
    Estoy contigo en Rockland
    donde imitas la sombra de mi madre
    Estoy contigo en Rockland
    donde has asesinado a tus doce secretarias
    Estoy contigo en Rockland
    donde somos grandes escritores que utilizan la misma
    horrible máquina de escribir
    Estoy contigo en Rockland
    donde te ríes de este invisible humor
    Estoy contigo en Rockland
    donde tu estado ha llegado a ser crítico y dan partes sobre
    él en la radio
    Estoy contigo en Rockland
    donde las facultades del cráneo no admiten ya a los
    gusanos de los sentidos
    Estoy contigo en Rockland
    donde bebes el té de los pechos de las solteras de
    Utica
    Estoy contigo en Rockland
    donde bromeas acerca de los cuerpos de tus enfermeras las
    arpías de Bronx
    Estoy contigo en Rockland
    donde chillas enfundado en una camisa de fuerza que
    estás perdiendo la partida del verdadero pingpong del
    abismo
    Estoy contigo en Rockland
    donde aporreas sobre el catatónico piano el alma es
    inocente e inmortal jamás debería morir abandonada de
    Dios en un manicomio armado
    Estoy contigo en Rockland
    donde cincuenta shocks más no devolverán a tu cuerpo
    su alma de su peregrinación a una cruz en el
    vacío
    Estoy contigo en Rockland
    donde acusas a tus doctores de locura y planificas la
    revolución socialista Hebrea contra el Gólgota nacional
    fascista
    Estoy contigo en Rockland
    donde desgarrarás los cielos de Long Island y resucitarás
    a tu Jesús humano y viviente de la tumba sobrehumana
    Estoy contigo en Rockland
    donde hay veinticinco mil camaradas locos cantando todos
    juntos las estrofas finales de la Internacional
    Estoy contigo en Rockland
    donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo las
    sábanas los Estados Unidos que tose toda la noche y no
    nos deja dormir
    Estoy contigo en Rockland
    donde nos despertamos del coma electrizados por los
    aviones de nuestras propias almas que rugen sobre el
    tejado han venido a dejar caer angélicas bombas el
    hospital se ilumina a sí mismo se derrumban
    paredes imaginarias Oh escuálidas legiones
    salid corriendo de aquí Oh conmoción de misericordia
    salpicada de estrellas la guerra eterna ha llegado Oh
    victoria, olvida tu ropa interior somos libres
    Estoy contigo en Rockland
    en mis sueños tú caminas chorreando de un viaje por mar
    sobre la autopista que atraviesa América anegado en
    lágrimas hasta la puerta de mi casa de campo en la noche
    de Occidente

    San Francisco, 1955-56

    Nota a pie de página para Aullido
    ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
    ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
    ¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz
    es santa! ¡La lengua y la verga y la mano y el agujero del
    culo!
    ¡Todo es santo! ¡todo el mundo es santo! ¡todo lugar es santo! ¡todo
    día pertenece a la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!
    ¡El vagabundo es tan santo como el serafín! ¡el demente es santo como
    santa eres tú, alma mía!
    ¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la voz es santa los
    oyentes son santos el éxtasis es santo!
    ¡Santo Peter santo Allen santo Solomon santo Lucien santo Kerouac
    santo Huncke santo Burroughs santo Cassady santos los
    desconocidos jodidos y sufrientes mendigos santos los
    odiosos ángeles humanos!
    ¡Santa mi madre en su manicomio! ¡Santas las vergas de los abuelos
    de Kansas!
    ¡Santo el quejumbroso saxofón! ¡Santo el apocalipsis bop! ¡Santas las
    bandas de jazz los pasotas la marihuana la paz & droga
    & batería!
    ¡Santas las soledades de rascacielos y aceras! ¡Santas las cafeterías
    atestadas por los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de
    lágrimas que corren bajo las calles!
    ¡Santo el solitario juggernaut! ¡Santo el vasto borrego de la clase
    media! ¡Santos los pastores dementes de la rebelión! ¡Aquel
    a quien le gustan Los Ángeles ES Los Ángeles!
    ¡Santo Nueva York Santo San Francisco Santo Peoría & Seattle
    Santo París Santo Tánger Santo Moscú Santo Estambul!
    ¡Santo el tiempo en la eternidad santa la eternidad en el tiempo
    santos los relojes en el espacio santa la cuarta dimensión
    santa la quinta Internacional santo el Ángel en Moloch!
    ¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea santa la locomotora
    santas las visiones santas las alucinaciones santos
    los milagros santo el globo ocular santo el
    abismo!
    ¡Santo el perdón! ¡misericordia! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nuestros!
    ¡cuerpos! ¡sufriendo! ¡magnanimidad!
    ¡Santa la sobrenatural extrabrillante inteligente bondad del
    alma!

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    Actualizado 21/05/2015 a 13:03 por Sr Obscuro

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    Comentarios

    1. Avatar de Deathspell
      Buenísismo, Allen Ginsberg y toda la cuadrilla de flipados de la Beat Generation. Recomiendo encarecidamente On the Road y Naked Lunch (esta última bajo vuestro propio riesgo), transgresión, simbolismo, caótica belleza. Los leí hace siglos pero puede que les vuelva a echar otro vistazo. Gracias por HOWL

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