Tu usuario o correo electrónico:
¿Ya tienes una cuenta?
¿Olvidaste tu contraseña?
  • Inicia Sesión o Regístrate

    Ver el RSS Feed

    Concepto's Blog

    #1: Jack, el guitarrista maldito

    Puntúa esta entrada
    primera jam comunitaria-jack.jpgJack, el guitarrista maldito. (primera entrega)


    Eran las tres de la madrugada en una de esas noches en las que puedes escuchar a lo lejos, a través de las ventanas cerradas, el eco del viento. Al escucharlo Jack se estremecía y se acurrucaba más en la cama, tirando de la manta hacia arriba para arroparse más –la fiebre le hacía tiritar- y sintiendo que un escalofrío recorría su médula espinal, empezando en la parte baja de la espalda y acabando en su cabeza.
    Tras un bolo de más de cuatro horas, tocando con treinta y nueve y teniendo que soportar al estúpido populacho de uno de esos pueblos repletos de gente asalvajada e idiota, en una noche de finales de agosto extrañamente fría, no podía pegar ojo debido a algo que le habían metido en la bebida. La cabeza se le iba, no sabía realmente si a causa de la fiebre. Imágenes llegaban rápidamente, vívidas, dejando rastro en su consciencia: una cara conocida que cuando se acercaba comenzaba a desfigurarse, a emborronarse, perdiendo los matices y el contorno, dejándole confundido y con un sentimiento de angustia al final, cuando no era ya capaz de distinguir más que una silueta informe y sin posible comprensión; vuelta a empezar la misma visión ¿Quién era? ¿En qué se convertía? ¡Qué le importaba! Decidió ignorarlo, a pesar de la dificultad de no poder realmente controlarlo; al intentarlo su mente empezaba a divagar una vez más, intercalando las imágenes con canciones y acordes de guitarra, con una melodía o una pieza, una melodía que iniciaba un camino sin retorno de pérdida de la armonía inicial hasta alcanzar al punto de la carencia de ella, convirtiéndose finalmente en una masa cacofónica audible y después en puro ruido, en el caos más absoluto: lo mismo que en la imagen anterior la armonicidad se perdía entre el vacío y el caos de forma predeterminadamente aleatoria, generándole una angustia incontrolable que no le dejaba dormir. Y vuelta a empezar, con otra cara similar a la anterior: ¿o era diferente? Ya no podía saberlo, dado que ya la veía borrosa de nuevo, y otra vez vuelta a la música…

    El bucle de alucinaciones fue de cuatro horas, estresante angustia tumbado en esa apestosa cama de aquel pueblo de mala muerte hasta que, finalmente, sobre las 8 de la mañana, con los pájaros cantando fuera desde hacía rato, consiguió conciliar el sueño.

    Un teléfono fijo le despertó, insistente. ¿Un teléfono fijo? ¿Dónde coño estaba? Mirando a su alrededor no distinguía el lugar, algo que le hizo sentirse desamparado durante unos segundos hasta que fue capaz de situarse: aquel hotel de mierda en ese pueblo de idiotas. Localizo el teléfono por el sonido y contestó:
    -Esto… ¿Quién es?.
    - ¡Son las 12 ya! –informó una malhumorada voz femenina-, si sigues durmiendo tendremos que cargarte el día completo.
    - Ah… ok. ¿Siguen sirviendo desayunos?
    - No, el desayuno está solo hasta las 10 de la mañana, y como ya te he dicho son las 12.
    - En primer lugar no le he dado permiso para tutearme, y en segundo bajaré cuando me de la gana. Estoy enfermo. Si hay que pagar pagaré.
    - Lo siento, señor… - dijo la maleducada voz desde el otro lado de la línea - pero tienes que irte ya, o al menos dejar libre el cuarto. Tu reserva era por una noche y la habitación está reservada para los siguientes clientes, pagada con antelación. Así que te levantas y te piras.
    - ¿Pero no me acabas de decir que si sigo durmiendo tendré que pagar todo el día? – dijo Jack sorprendiéndose a sí mismo de su lucidez matutina, o más bien de la claridad de ideas que su instinto de supervivencia era capaz de provocar. -¿En qué quedamos entonces? ¿Puedo quedarme y pagar todo el día o me estabas mintiendo? (supongo que lo segundo, hija de perra…).- Eso último sólo lo pensó.
    - No quedan plazas en el hotel, estamos completos, así que baja de una puta vez, los nuevos huéspedes no han indicado hora de llegada y podrían llegar en cualquier momento.
    - Desde luego no te distingues por tu buena educación, hija de p... no pienso abandonar este tugurio sin dejarte de regalo un hermoso cagarro en el baño,- dijo. La “recepcionista” colgó.

    Y no era broma. A duras penas llego al baño, uno de esos asquerosos baños con moqueta mojada por la combinación cortina de ducha vieja e inservible y clientes descuidados, todo muy tipo “inglés”; la taza en sí, aunque sucia, no parecía de riesgo para la salud. Se sentó tras limpiarla con la toalla –no quedaba demasiado papel y lo reservaba para otro menester-, se tiró dos o tres pedos rápidos; al caer en el agua le salpicó el culo –no había cosa que odiase más- se limpió y fue directo a hacer la “maleta” sin ducharse: la bañera, llena de pelos, daba auténtico asco, aunque quizá menos que la empleada del hotel, y no había jabón. Lo de no ducharse lo decidió tras encender uno de los grifos y ver que no salía agua; lo abrió prácticamente al máximo y, tras un quejumbroso retumbar de tuberías, un fino hilillo de agua marrón empezó a brotar de la oxidada ducha. Prefirió irse sucio.

    Su guitarra y una mochila con “tres mierdas de trapos”, como le decía su novia. Listo para salir sin desayunar a comerse las sucias calles de ese pueblo de mierda, a ver cómo se las ingeniaba para llegar al pueblo donde el resto de la banda le esperaba para el bolo de esa noche. Bajó rápido las escaleras, llego al hall en donde la estúpida e irrespetuosa recepcionista dibujaba fingidas sonrisas a una pareja de turistas septagenarios que no se enteraban de nada, y que claramente habían llegado a ese hotel engañados por alguna agencia de viajes con pocos escrúpulos. Alzando su dedo medio, y saliendo rápido de aquel asqueroso lugar, Jack le dedico una mirada de asco profundo a la maleducada, que se quedó sorprendida ante el gesto y sin saber bien cómo reaccionar -debía ser que la gente no se atrevía demasiado a enfrentarse con ella- mientras entregaba las llaves a los tristes viejos.

    Desde luego el hotel no había sido la excepción que confirma la regla con respecto a las impresiones de la noche anterior con respecto al pueblo en general.

    Las doce y media, en un pueblo de auténtica mala muerte, donde con toda probabilidad el autobús no saliera más que un par de veces al día y hacia direcciones probablemente inservibles para su fin: llegar al pueblo en donde se celebraría el bolo de esa noche…

    Enlace al capítulo 2 aquí.

    por Concepto (Pedro Martínez Alhambra) - Guitarbend © / Todos los derechos reservados.Información y copyright © de Guitarbend.com

    Enviar "#1: Jack, el guitarrista maldito" a Twitter Enviar "#1: Jack, el guitarrista maldito" a Google Enviar "#1: Jack, el guitarrista maldito" a Digg Enviar "#1: Jack, el guitarrista maldito" a del.icio.us Enviar "#1: Jack, el guitarrista maldito" a StumbleUpon

    Actualizado 09/11/2015 a 13:48 por Sr Obscuro

    Categorías
    Guitarra , Personal , Literatura

    Comentarios

    1. Avatar de Gene Amott
      Ummm interesante relato, sigo pendiente de las nuevas entregas
    2. Avatar de Concepto
      Cita Gene Amott dijo:
      Ummm interesante relato, sigo pendiente de las nuevas entregas
      Gracias! es el resultado de unas copas de vino y la tranquilidad del silencio -sin niña y sin parienta- de las dos de la mañana de un sábado. Próximamente la siguiente entrega

    Trackbacks


    Sobre GuitarBend
    Magazine Musical, Academia de Guitarra, Red de Músicos, Blogs, fotografía de concierto y foro de Guitarra por y para los guitarristas profesionales y amateurs.

    GuitarBend.com es un Magazine y red de guitarristas y músicos integral dedicada a nuestra mayor pasión: la música.
    Nuestros colaboradores:

    Colaboradores de GuitarBEND.com: Barbarella Vinyls Podcasts

    GuitarBEND.com © since 2014.
    GuitarBEND.com 2016 ©